La prisión

A propósito de delincuentes comunes o presos de conciencia y la naturaleza de su aislamiento en la prisión.

 

 

La prisión es ante todo, un medio de aislamiento punitivo y sometimiento al criterio general, mediante el cual se pretende readaptar al infractor, aquel que ha, de alguna forma agraviado a la sociedad. 

Y es ésta pretendida readaptación, la que en modo alguno se consigue, siendo más bien la reincidencia el resultado de tal método disciplinario. 

Sin embargo este es el argumento empleado por los estados, cualquiera sea su inclinación ideológica (aun que algunos nieguen tenerla), por lo cual dicha readaptación pasa a ser responsabilidad del estado, quien priva de la libertad con ese fin al infractor, privación mediante la cual el preso pagara el daño causado a la colectividad. 

Si tomamos en cuenta que la gran mayoría de los delitos están ligados a la propiedad privada y a la lucha de poder, es decir a la posesión del bien ajeno o la defensa del bien propio y al desplazamiento de las figuras de mando por considerar inicua tal posición, entonces tenemos que se está castigando el resultado del mal generado por el propio sistema político en el que se encuentra enmarcado tal delito. 

Al asumir el estado la responsabilidad de la readaptación del delincuente para su posterior reinserción en la vida social, ya como ente recuperado del extravío en el que estaba, es también su responsabilidad garantizar su integridad física, psicológica y moral, ya que lo que se pretende es que aquel individuo llegue por sí mismo (mediante el castigo), a la comprensión del error en que se encontraba y decida así, vivir como hombre libre, o como aquellos que de acuerdo al criterio establecido, tienen derecho a serlo. 

De tal manera que, cuando las condiciones del proceso readaptador no son las adecuadas de acuerdo al criterio del castigado, éste tiene la facultad de exigir que tales condiciones sean las humanamente apropiadas, y si no es escuchado, tiene el derecho a resistirse a tal situación mediante los métodos que tenga a mano o considere necesarios –como la huelga de hambre- para la consecución de sus demandas. Y esto sin importar si se trata de un delincuente común o preso de conciencia quienes por lo general también son considerados en la primer categoría por el régimen en el poder. 

Y si en el proceso de resistencia a las condiciones que el preso considera inhumanas o injustas, este llega a morir, el asesino será en cualquier caso el estado, quien no supo o deliberadamente no quiso cumplir con el cometido que el mismo se impuso, quedando de esta manera al descubierto la finalidad real del presidio como centro de exterminio y vehículo de venganza hacia los entes nocivos para la sociedad cuyos intereses se resumen a los propios del poder establecido.

Eduardo Lemus

Published in: on marzo 19, 2010 at 12:41 am  Comentarios desactivados en La prisión  
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La Bestia

 

Eduardo Lemus 

Como sonámbulo camino, como entre bruma, como entre fango, y este zumbido constante en mi cabeza que parece hablarme como en dictado interminable. 

Mi cuerpo entumecido despierta, trabaja, duerme. 

Dentro, se acumula el rencor, la rabia, la impotencia, el cansancio. . . . Estoy por reventar. 

Para soportar la realidad, a veces, es menester detonar la bomba que la misma a alojado en nosotros, y liberar la rabia acumulada, para destripar al enemigo que nos consume y nos ahoga, que nos impide el total desenvolvimiento como individuos, esa bestia que nos hace insoportable el día a día y nos succiona hasta anularnos por completo en su interior. Nos convertirnos en ella misma, en parte integral de su cuerpo, y somos miembros del ente odioso e intolerable, somos nada y todo, somos la impotencia desesperada, somos lo que odiamos. 

Y nos revolcamos en ese fango que somos nosotros mismos, buscando con las manos como ciegos, dando golpes al vacio y solo encontramos las falsas salidas, las salidas embusteras, las únicas que quedan a mano, el suicidio, el homicidio, la agresión el engaño, la evasión onírica y toxica. . . 

Así pretendemos quitar la lapida de podredumbre que pesa sobre nuestra espalda como maldición congénita adquirida involuntariamente, heredada, cargamos con la mierda de generaciones pasadas y pagamos sus culpas, dejando las nuestras a quienes nos suceden en este corto pero interminable camino en declive, resignados a vivir con el miedo disfrazado de animal feroz. El enemigo es uno mismo. 

La rabia, es tanta rabia, agolpándose en la garganta como reflujo amargo, nausea convulsiva, autodestructiva, que se contorsiona en fractales de dolor y angustia, buscando el momento y el resquicio oportunos, necesarios para reventar la plasta, argamasa celosa que nos inmoviliza girando en remolino al interior de nuestra propia porquería. 

El deber es destruir la bestia. 

¿destruirla? 

¿Cómo? 

Destruirla sin destruirnos a nosotros mismos,* ¿Cómo? 

Pero es menester. 

¿Cómo? 

¡Si no sabemos que es! ¡De donde viene! ¡Que la genero! 

La bestia informe, nos observa con su mirada periférica, omnipotente, omnipresente, masa babosa anuladora, que se alimenta de nuestras fuerzas convirtiéndonos en entes estériles, piezas de ajedrez o de cualquier otro juego macabro. 

Pero la luz a veces llega, y llega reventando por dentro, como alarido en la noche de nuestra existencia, llega sacudiendo nuestro cuerpo como estertor de muerte, como vomito vendito y reivindicador, y se manifiesta en miles de formas-herramientas prodigiosas, sanadoras, liberadoras, y golpeamos con las manos, con los pies, con el cuerpo entero, con el razonamiento, proyectando esa rabia vuelta luz que desvanece por lo menos en instantes, la miseria que nos arropa como orugas ciegas e indefensas, y golpeamos, y golpeamos con pasión infinita, con creación destructora y desarticuladora a la bestia desde sus entrañas mismas, buscando abrir el hueco que nos muestre la Salida. 

Pero, no hay salida. 

Y desfallecemos. 

Y volvemos a la muerte lenta de cada día. 

Para volver a servir de alimento a la bestia, y fortalecerla con nuestro cansancio, con nuestra impotencia, con nuestro dolor. 

 

*Le robe la frase al Kristos Lezama, Ja!.


EN VECES (Bitácora del desastre) Enero 2010
Published in: on marzo 9, 2010 at 11:39 pm  Comentarios desactivados en La Bestia  
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Por miedo

Es miedo lo que a veces predomina en los actos de las personas, cuando no es miedo a salir de la normalidad, de lo políticamente correcto, de lo comúnmente aceptado, es el miedo a estar equivocado, miedo de haber seguido por instinto gregario las ideas predominantes y haber creído que por ser mayoritarias son las correctas.

Es claro que en la raíz de muchos de los actos de marginación, opresión y sometimiento se encuentra este temor, a nadie nos gustaría que se nos demostrase, que estamos en un error, que hemos vivido en el lado equivocado de la vida, y esto lleva a negar otras realidades, aquellas que viajan en sentido contrario a nuestras creencias, derivando así en rigidez, intolerancia y autoritarismo, y se trata de demostrar a los demás mediante la imposición (sobre todo si se tiene el poder de la mayoría), la aceptación o la observancia de nuestros preceptos, conservando con ello la tranquilidad de nuestro entorno, la placida vida sin sobresaltos, a buen resguardo de ideas extrañas y exóticas que vengan a querer sembrar la duda y el desasosiego.

Lo diferente debe ser encuadrado en el marco de nuestros criterios o de los criterios de la mayoría, por que así ha sido siempre, y si esto ha sido así, por algo debe de ser, los ancestros, los padres fundadores no podrían estar equivocados.

La mayoría no se concibe así misma, como culturalmente equivocada, muy por el contrario, se le ha inculcado que su cultura y forma de vida ha sido un logro de luchas seculares por conseguir su emancipación como colectividad civilizada, y liberada al mismo tiempo de enemigos externos siempre ajenos y adversos a su identidad de grupo, de la amenaza externa siempre hostil.

¿Por que entonces –esa mayoría- a de tolerar que alguien se comporte de otro modo?, de ser así, entonces, debe ser un enemigo virtual de esa su identidad, agente malicioso y subversivo, y en el mejor de los casos un equivocado que no ha logrado la emancipación como persona, por lo tanto, se encuentra sometido a la opresión del mal que de algún lugar oscuro emana. Y cuando esto ocurre el deber, es liberarle, hacerle ver su error, por que nosotros, la mayoría, no podemos estar equivocados.

Por temor hay que emparejar lo irregular, pasar por nuestro rasero las imperfecciones que nos rodean, y evitar por cualquier medio, que el error se propague y pueda ser un mal ejemplo para nuestra descendencia a quienes por otro lado, también se concibe como impedidos mentales, a quienes se debe inculcar (adoctrinar) nuestra razón y proteger de la desviación.

Para la mayoría, para el grupo dominante, no es necesaria la aplicación de sus creencias, basta con que se crea, lo importante en todo caso, es evitar que alguien no lo crea, claro, siempre con la mejor intención, pero si a pesar de todo el esfuerzo por readaptar al errado, este insiste en su desvío, entonces, para eso esta la ley, y la ley es incuestionable e infranqueable, menos para aquellos que la aplican, claro esta.

Eduardo Lemus

A raíz de la polémica desatada apropósito del uso del velo islámico (hiyab), en Francia, el cual fue prohibido en las instituciones educativas, Agustín Velloso a hecho un excelente recuento al respecto: El velo en la cabeza y la venda en los ojos

Published in: on marzo 5, 2010 at 6:10 pm  Comentarios desactivados en Por miedo  
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Los ideales

Los ideales son lo más peligroso para toda forma de poder, por eso deben ser dirigidos adecuadamente.

Los ideales están bien e incluso son loables, siempre y cuando no se intente emprender las acciones necesarias para su consecución.

Hoy el pensamiento es terrorista.

Los ideales son resistencia a la conformidad mayoritaria.

La resistencia es delito, violencia terrorista.

Los ideales son iguales a violencia y por ende se deben ahogar con violencia desde su raíz.

En los medios se preocupan por que no se deslice ni una sola palabra de disensión, fomentan el conocimiento de lo trivial.

Nos hacen tener miedo a nuestras propias ideas, miedo a pensar.

Por todos los medios pretenden que sintamos culpa por pensar, como si de un pecado o delito se tratara.

La exclusión es el peor castigo que aplica la sociedad al disidente.

El mayor miedo, es a la exclusión, al ostracismo a la no pertenencia.

Hoy pensar consiste en decidir entre una u otra película, perfume, atuendo, equipo deportivo o partido político y en los casos extremos en buscar los medios de subsistencia más elemental.

En esta sociedad solo se puede tener como ideal una boda bonita, un empleo rentable, un coche lujoso, las vacaciones en el extranjero, la pareja perfecta. . . Pero nunca otra realidad político-social, otra forma de vida.

Si cuestionas la lógica imperante eres un antisocial, un loco manipulado por intereses oscuros.

Nadie puede desear vivir una vida al margen del mercado en que se cotiza su fuerza laboral como leña para la hoguera.

Contra los rebeldes se pide la fuerza de la ley o la ley de la fuerza que es igual.

A los ideales se les pretende sujetar a las reglas del juego, impuestas y hechas a la medida del poder establecido, reglas que son adaptables solo a las necesidades de este mismo.

Al enfermo de disidencia se le debe recuperar o sacrificar para evitar contagio.

El individuo estará sanado una vez muertos sus ideales.

Eduardo Lemus
Published in: on febrero 23, 2010 at 6:40 pm  Comentarios desactivados en Los ideales  
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Los fantasmas


La noche empieza y el cansancio del día que termina pesa como lápida sobre la espalda, se acumula sobre ella la necesidad y la carencia, los anhelos y las desilusiones, Los sueños muertos reviven y los que aun viven desfallecen de desesperanza, un desfile de fantasmas se presenta ante mí, son mis errores y mis proyectos, la fe perdida y mis convicciones.

Y me estremezco de desconsuelo.

Los fantasmas, me gritan cosas que yo no entiendo, me hostigan, me hacen reclamos, e intento no hacerles caso, ignorarlos de plano, pero insisten, me acorralan, la habitación ante esto se encoje y el aire se vuelve irrespirable. 

Tomo la calle en franca huida, tratando en vano de estar a solas y descansar, pero ese ejercito de sombras pálidas y transparentes no parecen claudicar, la noche en calma es como un velo que me ha ocultado de los demás, y sin embargo sigo mi huida del tumulto de susurros que no logro descifrar, punzantes voces que taladran mis oídos, con voz imperativa me gritan cosas, cosas confusas y desespero, esfuerzo inútil de razonar. Camino calles oscuras, calles pobladas de soledad, y entre la luz ocre de la ciudad tenues siluetas se dibujan cruzando como breve aparición en la grieta de la sepia claridad, pero sus rostros, esos rostros, con espanto tatuado, espanto de caer en el abismo, la mirada hostil y el movimiento huraño, ahora los observo y me doy cuenta que son iguales a mis fantasmas, son también ellos un reclamo, una punzante advertencia, una realidad grotesca que me acecha en las esquinas, en los rincones, y por más que quiero evadir su presencia lacerante, no lo logro, me siento solo, amenazado, observado con desprecio, seres tristes sin mañana sin pasado sin presente, sombras, siluetas, espacios vacios en el arroyo de concreto. Así camino calles arriba, calles abajo, calles y calles, buscando ávido el cansancio, aquel que me pueda transportar al estado inconsciente que repara los laberintos neuronales, y al fin exhausto de huir, la lapida me vence, así es que cuando logro pescar el sueño, regreso a mi habitación ahora baldía, los fantasmas ya no están, se han ido, apenas y los puedo recordar, tiro mi cuerpo sobre la cama, cierro los ojos pero otro día ya ha empezado a despertar.

 

Eduardo Lemus

Published in: on febrero 10, 2010 at 11:19 pm  Comentarios desactivados en Los fantasmas  
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Héroe?

Me han preguntado que es para mí un héroe, y bien, para mí:

 

Héroe, es aquel que logra resistir la presión a que se encuentra sometido, ya sea económica, política, social, cultural, familiar o personal sin perder sus convicciones, sin venderse, sin capitular ante la aplanadora mayoritaria e irreflexiva del conformismo, el miedo y la desilusión.

Eduardo Lemus

9- Oct-2008

Published in: on octubre 25, 2009 at 9:14 pm  Comentarios desactivados en Héroe?  

Y ese día, llegará?

Sueño con un día, de distinto amanecer, con otras noticias, con otro paisaje a la vista, uno, en que la gente no sea víctima de sus semejantes y de las circunstancias creadas por intereses mezquinos, personales. Un amanecer distinto en donde quien nace con ventajas las utilice en beneficio de todos o por lo menos no en detrimento de los demás, y que nadie nazca con desventajas a pesar de las limitaciones físicas.

Que el poder sea solo un concepto, una convicción colectiva y no un privilegio, que nadie jamás, pueda dominar a nadie.

Que cada nacimiento sea deseado y cada unión sea voluntaria, que las verdades no sean a medias y cada palabra que se diga de alegría, de dolor, de amor, de odio, sea clara y no logre engañar a nadie.

Que no estemos dominados por la idea mal asimilada del triunfo, en que se cree que ser mejor es pasar por sobre los demás sin importar quien sea, mientras se predican principios religiosos no comprendidos y reproducidos como atavismo mutilador. 

Sueños, pero mientras tanto habrá que bregar, resistir, desesperar por que las cosas sean otras, en avance milimétrico, y seguir soñando con un mundo mejor, para los hijos de nuestros hijos por lo menos.

Salud.

 

 

Oct-08

Published in: on octubre 25, 2009 at 9:09 pm  Comentarios desactivados en Y ese día, llegará?  

Hemos soñado, que soñamos

Del fondo de la historia surgen recuerdos, que vienen a motivar nuestra memoria, y así es, cómo de pronto nos encontramos con lo olvidado, con lo arrumbado en un rincón del inconsciente, y recordamos.

 

Todas las veces (son tantas veces), en que se han vuelto humo, todos los sueños (son tantos sueños), en que soñando son posibles, todas las cosas que ante los ojos conformistas, de la cordura, del bien pensante, de lo normal, son imposibles. Y se sueña con la libertad, la fraternidad y la justicia; con todo lo que una mente creativa puede conseguir, si no fuese por esa mano que todo corta, convertida en escuela y llamada educación.

 

Cuánto se podría avanzar, si tan solo se dejara en libertad el espíritu creador de un niño, sin saturarle de dogmas, de normas, sin inyectarle el veneno mortal de patrioterismo, del competivismo, del servilismo. Cuantas cosas serian distintas si tan solo, en vez de solo enseñarles a aprender, se les enseñara a transformar, a comprender, a innovar. Y es así, que recordando, lo que olvidamos, e imaginando lo que podría ser y no es, se esfuma un tiempo valioso para quien se beneficia de nuestro cansancio, de nuestros talentos truncos y mal usados; es así, que en sueños hemos soñado, que soñamos, con otro mundo, con otra vida y con otros sueños.

Salud.

 

Eduardo Lemus

Agosto de 1996.

 

 

Publicado en la revista GERMEN, año 1, No.3, 1996

Published in: on octubre 17, 2009 at 6:54 pm  Comentarios desactivados en Hemos soñado, que soñamos  
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No al voto

Se aproxima una vez más ese periodo en que la gente deposita su voluntad en una urna, con la esperanza de cambiar la situación que prevalece, o quizá solo por cumplir con la supuesta obligación de ejercer sus derechos constitucionales, mas resulta que solo son parte de la farsa electoral.

“Las elecciones” época de promesas, de cuentos de hadas, época de tapar baches a todos los niveles, desde el rincón más olvidado hasta el último peldaño del poder, es esta la época en que el estado requiere de todos, solicita su apoyo como un mendigo pidiendo caridad con el fin de conservar su hegemonía y dominio absoluto, presionando y acusando a quien no sigue su juego, llamándolo abstencionista y antisocial, sin reparar en que esta puede ser la máxima manifestación de inconformidad e incredulidad hacia el sistema.

Si tantos comicios y luchas no han cambiado un ápice la situación, vamos viendo si el abstencionismo les da un golpe en la conciencia.

Practiquemos la democracia directa, la autogestión, demostremos nuestra capacidad de organización y de respeto a todos y cada uno de los individuos.

Eduardo Lemus

Publicado en el fanzin ACRATA en Junio de 1994.

Published in: on octubre 4, 2009 at 1:04 am  Comentarios desactivados en No al voto  
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Rekiem

Hoy como ayer, la lucha continúa, los mismos problemas dando vueltas sobre el eje de las conveniencias sociales, creadas a base de solidaridad mal sana, solidaridad por compromiso, no por voluntad y gusto, los que ayer fueron rebeldes de ideas avanzadas hoy están asquerosamente diluidos en el viciado sistema giratorio estatal, tal vez el miedo o la desesperación les ha matado las convicciones y han vendido su dignidad a precio de vergüenza, aun sabiendo que ni siquiera es menester la violencia y el dogmatismo ideológico, sabiendo que todo se puede lograr a base de ejemplo y acción personal directa.

Un réquiem por esos muertos en vida!

Eduardo Lemus

Publicado en el fanzin ACRATA en Mayo de 1994.

Published in: on octubre 4, 2009 at 1:01 am  Comentarios desactivados en Rekiem  
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