Sombra Soy

Cabeza de borrador “Detalle” – E. Badial

Sombra soy
Y nunca lo conseguí
Nunca pude descubrir
El final del sol
Ahora sé
Que ya nunca volveré
A cruzar esta pared
Donde vivo hoy
Mírame
Y dime si estoy igual
Si cambie al oscurecer
O si ya no estoy
Ya no me interesa
Ser más tu reflejo
Si el sol está lejos
Lo puedo alcanzar
Ya no me interesa
Ser más tu reflejo
Si el sol está lejos
Lo puedo tocar
Sombra soy
De la guerra y el poder
De una absurda humanidad
De ti y del deber
Si al tocar
Este muro de cristal
Sientes un latir tocar
Es mi corazón
Mírame
Y dime si estoy igual
Si cambie al oscurecer
O si ya no estoy
Ya no me interesa
Ser más tu reflejo
Si el sol está lejos
Lo puedo alcanzar
Ya no me interesa
Ser más tu reflejo
Si el sol está lejos
Lo puedo tocar

Eduardo Lemus

Canción incluida en el “EP” del mismo nombre
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Published in: on octubre 27, 2010 at 10:56 pm  Dejar un comentario  

El río corre, hacia la noche

El Atardecer creciendo, tiñe de ocre el horizonte,
atardecer de sangre ingenua, desesperada, corriendo,
camino abajo el río, purpura riada sin justificación,
de la razón ausente.
Gritos, confusión, ausencias, miedo recorriendo a tientas
en las horas del insomnio, el silencio, entre tanto grito,
reina,
la tarde crece, el torrente corre hacia la noche,
ya la oscuridad dirá, la oscuridad, abismo es.
En la cúspide la indiferencia habita, en su observatorio,
observa, con curiosidad de buitre,
administrando despojos, la ambición desmedida ha hablado,
para quedar luego muda, ante sus engendros,
náufragos idiotas, a la deriva, en la corriente roja.
Eduardo Lemus
4-Sep-2010
Flotando en el vacío
Published in: on septiembre 30, 2010 at 6:06 pm  Comentarios desactivados en El río corre, hacia la noche  
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Y la quietud…

Hoy que tu voz no es más
Es el silencio voz
Y sin saber por que
Lloro en cualquier rincón

Tanto vacio y yo
Aun creo que al despertar
Con el calor del sol
También tú llegaras

Y la quietud
De este lugar
Hiela mi corazón
Aun, a mitad del mar

Sin despertar
Todo es mejor
Buscando oír tu voz
Caigo en la oscuridad

Eduardo Lemus

(Imagen: Nuestra mutua distancia – Carlos Larracilla)
Published in: on junio 18, 2010 at 8:50 pm  Comentarios desactivados en Y la quietud…  

NAKBA!

Actualmente el pueblo palestino sigue padeciendo el desplazamiento de los territorios que han habitado durante siglos, mediante la colonización ininterrumpida del estado sionista-israelí, que desde mayo de 1948 iniciara la “limpieza étnica” deshaciéndose de la población árabe, siendo ésta la operación más cruel de los últimos tiempos.

 A este hecho se le denomina Nakba (catástrofe), e inicia con la implantación del estado sionista, quien mediante la violencia ha ido usurpando las tierras habitadas por los palestinos, apropiándose de las tierras de cultivo, de los recursos acuíferos y sometiendo a estos a una vida de esclavos, convertidos en habitantes de segunda clase solo por haber nacido en ese suelo y árabes.

Cuánto tiempo más tendrás que soportar,

 la muerte vestida de silencio,

 el vacío a tu alrededor,

 la miseria como recurso,

 y la indiferencia de aquellos, que conmemoran holocaustos, las tragedias de otros tiempos, mientras hoy voltean la cara a otro lado,

 simulando neutralidad,

  neutralidad cobarde y cómplice,

 que comparte la mesa con el asesino,

estrechando sus manos manchadas de sangre,

 negociando con la muerte,

 con el odio que su dios les ha inculcado. 

Cuando llegará ese día en que del mar sea tu alimento

 y tus manos floreciendo reconstruyan tu pasado y tu futuro sea diferente, tuyo. 

Cuantas más generaciones de reclusos en su suelo, 

para ver surgir de nuevo en la mirada de los niños 

la esperanza de ser libres,

la mirada que proyecte el horizonte de otra vida, 

de otros sueños, de otros anhelos, sin temer vivir mañana el terror de hoy y de siempre.

Eduardo Lemus

Flotando en el Vacío

Published in: on mayo 15, 2010 at 11:13 pm  Comentarios desactivados en NAKBA!  
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El odio

El odio nos fundamenta y en el odio naufragamos. 

En el odio hemos sido educados, miedo disfrazado de odio, odio disfrazado de amor. 

El odio se nos inculca bajo otros nombres, lealtad, honor, orgullo, excelencia… 

El odio lo aprendemos con los ojos, de ese modo también aprendemos a llamarlo con otros nombres. 

El odio es la piedra fundacional de todo poder constituido, la génesis de toda estructura religiosa y la razón de las naciones. 

El odio nos obliga, nos somete, nos compromete a seguir su ruta trazada por siglos de odio en contingentes de combate llamados a enfrentar el odio ajeno. 

El odio lo respiramos, lo comemos, lo absorbemos, es odio lo que nos rodea y se nos inyecta por los sentidos, lo que nos arrojan a la cara en imágenes secuenciales, hileras infinitas policromas e impasibles que le normalizan e impregnan de cotidianidad perenne. 

A veces es lo único que nos nutre y sin embargo no debe ser nombrado, es social y políticamente incorrecto, aunque en el nos sumergimos cada día al despertar. 

¿Por qué el odio debe ser negado o simplemente silenciado cuando es a veces nuestra única verdad… lo más real? expresión honesta nacida en nuestro interior matizado por el hecho subjetivo que lo hace aflorar, es espejo turbulento de ese rostro que se esconde en el follaje del condicionamiento y las costumbres que moldean nuestro exterior. 

El odio al igual que el amor, embota nuestros sentidos obnubila la razón, nos lleva a descubrir el aspecto más grotesco, más nefasto, más vil y repugnante de la otredad que a la vez es uno mismo. Es parcial como el amor, es cojo, manco o ciego, negador totalitario de la otra cara del objeto odiado. 

Por odio nos sublevamos y asesinamos al igual que por amor, cuando se ama también se odia, son las caras de la moneda con que se paga la vida. 

El odio es lo que a veces nos hace levantarnos y avanzar, nos hace resistir, ayuda a no flaquear a persistir en el camino que tiene como horizonte, el odio. 

El odio cuando surge del subsuelo debe ser callado, reprimido, ese odio incubado por el odio dominante de cúpula dorada, opresor incongruente e intolerante poseedor de los cánones que rigen el funcionamiento minucioso de ese odio envolvente, el odio tiene propietarios exclusivos del derecho a ejercerlo.

El odio en manos del poder es justicia, en manos del desposeído es delito. 

El odio circula por nuestras venas como lava trepidante buscando salir. 

Odio genera la impotencia de no poder hacer nada ante la acción deliberada e impune de la muerte vistiendo la mano del poderoso enseñoreándose sobre la indefensión del débil, sumergido este en la vergüenza de no ser más que nada ante el puño inmisericorde. 

Sin embargo nosotros, nos dicen, debemos perdonar, el odio es veneno para el alma, cuando el alma ya ha sido asesinada por el odio que de arriba cae.

 

Eduardo Lemus
Publicado en: En Veces, Marzo 2010 
Published in: on mayo 14, 2010 at 1:16 pm  Comentarios desactivados en El odio  
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Otra vez 1 de Mayo…

Y una vez más le rendimos tributo al trabajo. 

Otra vez marchamos en pos de la necesidad que nos somete. 

De nuevo gritamos consignas que reclaman mejorar las condiciones que nos ayuden a soportar la tiranía que no podemos desechar. 

Y fuimos en procesión llevando en alzas a nuestro despiadado dios, aquel que nos aniquila con solo voltear la mirada hacia otro lado. 

Entonamos cantos al trabajo, no al trabajo creador sino al que paga nuestra devoción con menosprecio. 

 Reclamando solo, un poco más de compasión. 

 

Eduardo Lemus

Flotando en el Vacío

Published in: on mayo 4, 2010 at 1:23 am  Comentarios desactivados en Otra vez 1 de Mayo…  
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La verdad

 

La verdad es una balsa en el mar de la mentira
Una silueta en la bruma, luz difusa en la oscuridad
La verdad es una flor en la maleza perdida
Un instante de lo eterno, un lamento en la soledad
  
Eduardo Lemus
Published in: on abril 9, 2010 at 6:13 pm  Comentarios desactivados en La verdad  
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La Bestia

 

Eduardo Lemus 

Como sonámbulo camino, como entre bruma, como entre fango, y este zumbido constante en mi cabeza que parece hablarme como en dictado interminable. 

Mi cuerpo entumecido despierta, trabaja, duerme. 

Dentro, se acumula el rencor, la rabia, la impotencia, el cansancio. . . . Estoy por reventar. 

Para soportar la realidad, a veces, es menester detonar la bomba que la misma a alojado en nosotros, y liberar la rabia acumulada, para destripar al enemigo que nos consume y nos ahoga, que nos impide el total desenvolvimiento como individuos, esa bestia que nos hace insoportable el día a día y nos succiona hasta anularnos por completo en su interior. Nos convertirnos en ella misma, en parte integral de su cuerpo, y somos miembros del ente odioso e intolerable, somos nada y todo, somos la impotencia desesperada, somos lo que odiamos. 

Y nos revolcamos en ese fango que somos nosotros mismos, buscando con las manos como ciegos, dando golpes al vacio y solo encontramos las falsas salidas, las salidas embusteras, las únicas que quedan a mano, el suicidio, el homicidio, la agresión el engaño, la evasión onírica y toxica. . . 

Así pretendemos quitar la lapida de podredumbre que pesa sobre nuestra espalda como maldición congénita adquirida involuntariamente, heredada, cargamos con la mierda de generaciones pasadas y pagamos sus culpas, dejando las nuestras a quienes nos suceden en este corto pero interminable camino en declive, resignados a vivir con el miedo disfrazado de animal feroz. El enemigo es uno mismo. 

La rabia, es tanta rabia, agolpándose en la garganta como reflujo amargo, nausea convulsiva, autodestructiva, que se contorsiona en fractales de dolor y angustia, buscando el momento y el resquicio oportunos, necesarios para reventar la plasta, argamasa celosa que nos inmoviliza girando en remolino al interior de nuestra propia porquería. 

El deber es destruir la bestia. 

¿destruirla? 

¿Cómo? 

Destruirla sin destruirnos a nosotros mismos,* ¿Cómo? 

Pero es menester. 

¿Cómo? 

¡Si no sabemos que es! ¡De donde viene! ¡Que la genero! 

La bestia informe, nos observa con su mirada periférica, omnipotente, omnipresente, masa babosa anuladora, que se alimenta de nuestras fuerzas convirtiéndonos en entes estériles, piezas de ajedrez o de cualquier otro juego macabro. 

Pero la luz a veces llega, y llega reventando por dentro, como alarido en la noche de nuestra existencia, llega sacudiendo nuestro cuerpo como estertor de muerte, como vomito vendito y reivindicador, y se manifiesta en miles de formas-herramientas prodigiosas, sanadoras, liberadoras, y golpeamos con las manos, con los pies, con el cuerpo entero, con el razonamiento, proyectando esa rabia vuelta luz que desvanece por lo menos en instantes, la miseria que nos arropa como orugas ciegas e indefensas, y golpeamos, y golpeamos con pasión infinita, con creación destructora y desarticuladora a la bestia desde sus entrañas mismas, buscando abrir el hueco que nos muestre la Salida. 

Pero, no hay salida. 

Y desfallecemos. 

Y volvemos a la muerte lenta de cada día. 

Para volver a servir de alimento a la bestia, y fortalecerla con nuestro cansancio, con nuestra impotencia, con nuestro dolor. 

 

*Le robe la frase al Kristos Lezama, Ja!.


EN VECES (Bitácora del desastre) Enero 2010
Published in: on marzo 9, 2010 at 11:39 pm  Comentarios desactivados en La Bestia  
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Los fantasmas


La noche empieza y el cansancio del día que termina pesa como lápida sobre la espalda, se acumula sobre ella la necesidad y la carencia, los anhelos y las desilusiones, Los sueños muertos reviven y los que aun viven desfallecen de desesperanza, un desfile de fantasmas se presenta ante mí, son mis errores y mis proyectos, la fe perdida y mis convicciones.

Y me estremezco de desconsuelo.

Los fantasmas, me gritan cosas que yo no entiendo, me hostigan, me hacen reclamos, e intento no hacerles caso, ignorarlos de plano, pero insisten, me acorralan, la habitación ante esto se encoje y el aire se vuelve irrespirable. 

Tomo la calle en franca huida, tratando en vano de estar a solas y descansar, pero ese ejercito de sombras pálidas y transparentes no parecen claudicar, la noche en calma es como un velo que me ha ocultado de los demás, y sin embargo sigo mi huida del tumulto de susurros que no logro descifrar, punzantes voces que taladran mis oídos, con voz imperativa me gritan cosas, cosas confusas y desespero, esfuerzo inútil de razonar. Camino calles oscuras, calles pobladas de soledad, y entre la luz ocre de la ciudad tenues siluetas se dibujan cruzando como breve aparición en la grieta de la sepia claridad, pero sus rostros, esos rostros, con espanto tatuado, espanto de caer en el abismo, la mirada hostil y el movimiento huraño, ahora los observo y me doy cuenta que son iguales a mis fantasmas, son también ellos un reclamo, una punzante advertencia, una realidad grotesca que me acecha en las esquinas, en los rincones, y por más que quiero evadir su presencia lacerante, no lo logro, me siento solo, amenazado, observado con desprecio, seres tristes sin mañana sin pasado sin presente, sombras, siluetas, espacios vacios en el arroyo de concreto. Así camino calles arriba, calles abajo, calles y calles, buscando ávido el cansancio, aquel que me pueda transportar al estado inconsciente que repara los laberintos neuronales, y al fin exhausto de huir, la lapida me vence, así es que cuando logro pescar el sueño, regreso a mi habitación ahora baldía, los fantasmas ya no están, se han ido, apenas y los puedo recordar, tiro mi cuerpo sobre la cama, cierro los ojos pero otro día ya ha empezado a despertar.

 

Eduardo Lemus

Published in: on febrero 10, 2010 at 11:19 pm  Comentarios desactivados en Los fantasmas  
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Flotando en el Vacío

Ya es tanto tiempo flotando, en el vacío, en el afluente, lirio a mitad del lago y en el abismo el globo inerte. Es éste punto okupado a contrapelo de la corriente, donde mis sueños frustrados, sueños baldíos, sueños urgentes, viven la breve experiencia, de otro mundo inexistente. Salud!

Eduardo Lemus

13-07-2009

 

Flotando en el Vacío

Published in: on octubre 27, 2009 at 9:39 am  Comentarios desactivados en Flotando en el Vacío