Una nueva Ley

El pasado 30 de Octubre el Senado aprobó la iniciativa de ley del Sistema Nacional de Seguridad, el cual fue enviado a principios del mismo mes por Ernesto Zedillo, con la que hacen reformas al artículo 21, habiendo sido ampliado éste en Diciembre del año pasado. Su nombre fue cambiado por el de “Ley que establece las bases de Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública”, en esta ley se incluyen al ejercito y marina nacionales en la persecución del crimen organizado, lo que no debemos olvidar es que cualquier acto que no vaya de acuerdo con su propio criterio o que atente contra su posición de mando es considerado crimen. 

Lo verdaderamente grave es que, siendo las fuerzas castrenses la base y las depositarias de la violencia legítima del Estado1, esto conduce ya no al autoritarismo, sino al totalitarismo. La razón que alegan para aplicar dicha ley es que se incluye al ejército y marina porque su ámbito de acción los involucra directamente en el área de la definición de armas. Con esta ley se distorsiona aún más el concepto de seguridad cuyo centro de atención debe ser la persona en sí y la preservación de su vida y su libertad, se confunde el concepto de seguridad social con el de seguridad del estado, tomando no una orientación hacia el combate del crimen organizado al que se tiene plenamente identificado, sino una orientación antidisidente y antisubversiva, la cual se ha venido dando incluso sin la aprobación de esta ley, esto lo demuestra la reciente aprehensión de Fernando Yáñez Muñoz, el presunto comandante Germán del EZLN, en la que intervinieron elementos militares y que al decir de él, le condujeron a un campo militar alegando en su contra la posesión de un arma de grueso calibre y de cocaína, lo cual nunca pudieron probar. 

Estas acciones policiacas (las amenazas, averiguaciones, captura), realizada por militares o fueron hechos fuera de control de las autoridades civiles o se realizaron bajo su hipócrita disimilo.2 

Otro factor que da que pensar al respecto es el hecho de que, el actual Secretario de Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre, fue subjefe del Estado Mayor de la 35 Zona Militar de Chilpancingo, que hizo el operativo contra Lucio Cabañas en los años 70’s.3 

Para el mejor funcionamiento de esta ley y con miras a la mejor ubicación de los agentes de desestabilización se crearán unidades de élite que tendrán asesoría, capacitación y adiestramiento por los cuerpos de inteligencia más capacitados en el ramo; como lo afirma el mismo subprocurador de Control de Procesos de la Procuraduría General de la República Moisés Moreno Hernández, al anunciar que los gobiernos de Francia, Italia, España y EE.UU., se comprometieron ya a prestar el servicio de sus expertos en inteligencia para la capacitación de los agentes mexicanos en territorio nacional y no descartó que algunos de los próximos elementos de la unidad de élite sean enviados a prepararse a otros países4, cabe agregar que esta ley promueve la delación anónima, ofrece garantías a quienes delaten a otros, aunque esto implique acusarse a sí mismo, también se establecerá la intervención abierta de teléfonos, violación absoluta de los derechos individuales, por lo tanto, “todos somos sospechosos o probables delincuentes organizados, en detrimento de nuestros más elementales Derechos Humanos”.5 

Estos son indicios claros de que se utiliza el terrorismo de estado contra los adversarios políticos y no contra los verdaderos criminales que germinan precisamente en el seno de las instituciones que sostienen al Estado, mientras que en nombre de la seguridad pública y el bienestar social se incrementa y sofistica los mecanismos de represión y arbitrariedad, utilizando al ejército para perseguir ciudadanos y dar un cariz aún más autoritario y represivo al estado con el pretexto del crecimiento de los actos antisociales, mismos que tienen su origen en la situación extrema en que ellos con su política neoliberal nos han hundido, ahora se valen del factor fundamental para el ejercicio del poder y la dominación mediante el sometimiento, que es precisamente el ejército. 

Todas estas acciones serán manejadas desde el centro, lo que le da el carácter totalitario del que hablaba anteriormente. Esta ley incluye la recomendación de introducir un nuevo concepto de respeto a la legalidad (autoridad) desde el mismo sistema educativo y estipula que las personas que presten Servicios Privados de Seguridad deberán coadyuvar con las autoridades en caso de emergencia, todos sabemos qué es lo que los mete en apuros. 

En este contexto, para poner en vigencia una ley secundaria se brincaron el artículo 129 de la Constitución, en el que se dice “En tiempos de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.6 

Dentro del marco social que nos rodea, en que se aprecia una inconformidad generalizada y se incrementa la proliferación de grupos disidentes, es bueno observar el futuro desenvolvimiento de los militares dentro de la vida cotidiana para poder calcular las posibilidades de que estos salten al timón y tomen el mando absoluto declarando ingobernabilidad, con todo esto, quien no se dé cuenta de que las leyes están al servicio del gobernante en turno y de los grupos de poder, es porque definitivamente no lo quiere ver.

Eduardo Lemus

 

1-       El Cotidiano No.72 Octubre 1995.
2-       Miguel A. Granados Chapa, Siglo 21 Octubre 31, 1995
3-       El Cotidiano No.72 Octubre 1995.
4-       Siglo 21 Octubre 31, 1995
5-       Ignacio Ramírez, Proceso No. 991, Octubre 30,1995.
6-       Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, SCT 1967.

 

Publicado en el boletín Apoyo Mutuo, R.F.M., Noviembre de 1995.

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Published in: on octubre 4, 2009 at 5:41 pm  Comentarios desactivados en Una nueva Ley  
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