Fascismo y Neofascismo en México

A 51 años de la muerte de Adolfo Hitler, y la caída de su régimen totalitario, la ideología que le sustentaba lejos de disminuir –mucho menos desaparecer- parece ir en aumento, es penoso enterarse a través de los medios, cómo el neofascismo crece a pasos de gigante en todo el mundo, y es que la humanidad no aprendemos del pasado o no queremos aprender. Uno de los principales obstáculos para contrarrestar esta nueva avanzada fascista, es el desconocimiento por la mayoría de las personas –a pesar de las amargas experiencias- de lo que significa y representa este fanatismo político-religioso, y aún más, se desconoce su presencia y arraigo en Latinoamérica y por supuesto en México.

 

Fascismo es el calificativo que se da al sistema ideológico que se basa en el nacionalismo extremo (patrioterismo), el antisemitismo y anticomunismo, y tiene como bases el militarismo, el cristianismo y el tradicionalismo exacerbados; los fascistas justifican cualquier medio violento utilizado para lograr sus fines, así como la pena de muerte para deshacerse de los elementos indeseables, todo con el fin de implantar el nuevo orden, que en realidad sería reimplantar el viejo orden cristiano, los fascistas ven en todo  aquello que se les opone y contradice toda una conspiración de origen judío-masónico-comunista, perfectamente elaborada y con el único fin de destruir la tradición cristiano-occidental, socavar la hegemonía de la raza blanca y la comunización del mundo. Esta ideología fue la que dio origen a regímenes como el de los fascistas de Mussolini en Italia –siendo de éstos de quien se toma el calificativo-, los nazis de Hitler en Alemania, los falangistas de Franco en España, así como algunos otros en Rumania, Portugal, Sudáfrica, y en Latinoamérica, en Chile, Argentina y Paraguay.

 

La presencia del fascismo en México se remonta a los años 20 con la aparición de la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa (LNDLR), quienes fueron pieza clave en el levantamiento cristero de 1926-1929, ya que los miembros de esta liga se dedicaron a la agitación de los campesinos, pero muy pocos de ellos se vieron directamente involucrados en la contienda armada, siendo la gente humilde, como siempre sucede, los que llevaron la peor parte de esta confrontación entre dos fanatismos totalitarios, uno que pretendía quitar la idea de Dios por decreto y a la fuerza, y la otra que defendía la libertad de la fe cristiana, pero opuesta siempre a toda otra religión que no fuese la católica.

 

A la llegada de Franco al poder en España, se inicio una intensa campaña encaminada a difundir las doctrinas del nuevo orden europeo en el Continente Americano, en Noviembre de 1940 se creó en España El Consejo de la Hispanidad dependiente del ministerio de Relaciones Exteriores desde donde se difundían todas las actividades encaminadas a unificar la cultura y los intereses económicos y de poder del mundo hispánico. El Consejo de la Hispanidad funcionaba como segundo frente de la falange y el eje en el campo del espionaje, con el patrocinio de la Gestapo alemana:1 este consejo destinó parte de sus recursos para financiar el movimiento Sinarquista (Unión Nacional Sinarquista), que fue la avanzada fascista-falangista en México. Sobre el nacimiento del sinarquismo en México hay varias versiones de las cuales la más difundida atribuye al alemán Oscar Hellmuth Schreiter y a un falangista español José Antonio Urquiza el haber dado a la Unión Nacional Sinarquista (UNS) su ideario y organización;2 el sinarquismo tuvo su centro de operaciones en los estados de Guanajuato, Querétaro y Michoacán en donde había varios sindicatos de esta tendencia, el primer jefe supremo de la UNS, fue Salvador Abascal, quien hasta la fecha sigue editando la Hoja de Combate (órgano de difusión del Nacional Socialismo y la ultraderecha en general que fuera fundado por Celerino Salmerón). Abascal a finales de 1941 viajó a Baja California y decidió emprender la odisea de colonizar parte de aquel entonces desolado territorio.3

 

Otras organizaciones que emergieron en aquel entonces fueron la Escuadra Tradicionalista, formada por miembros de Acción Católica de Jóvenes Mexicanos, dedicados a la difusión de la propaganda franquista en México; y la Confederación de la Clase Media dedicada a la propaganda falangista y nazi.

 

A finales de los 60 y principios de los 70 surgieron otras agrupaciones entre las que se encuentran el Movimiento Cívico Tradicionalista, la Guardia Unificadora Iberoamericana (GUIA), el Frente Universitario Mexicano, el Instituto Atlético de Cultura Militar (después se cambio el nombre por el de Instituto Atlético de Cultura Marcial), la Agrupación de Jóvenes Social Nacionalistas, el Fascio de Acción Estudiantil, los Tecos y el Movimiento de Renovadora Orientación (MURO) del que fuera militante el economista Luis Pazos;4 de todas estas agrupaciones de corte ultranacionalista tal vez los más activos fueron los Tecos, quienes surgieron en el seno de la Universidad Autónoma de Guadalajara (AUG), autores de varios atentados y secuestros, miembros de la Internacional Fascista y de la Confederación Anticomunista Latinoamericana, autores de pintas callejeras en las que se leía “matar rojos no es un crimen, es un deporte”.

 

Recientemente en el diario el Financiero aparecieron una serie de artículos en los que se describen las actividades y las agrupaciones neonazis existentes en el país, los cuales se citan a continuación: Mizión Nazional, Movimiento Nazionalista Mexicano, Congregación Seibo no Mikuni, Acción Radical, CEDADE México, Vanguardia Nacionalista Joven América, los Amigos del Ejercito y otros.

 

Al parecer las actividades de estas agrupaciones se limitan a reuniones y la edición de panfletos propagandísticos, entre los que se encuentran: El Inquisidor, La Hoja de Combate y la revista Unidad, esta ultima elaborada y distribuida en Guadalajara por la “Sociedad al Rescate de la Cultura Católica, A.C.”.

 

Con este nuevo avance de la ultraderecha y sus ideas racistas y totalitarias, queda de manifiesto la poca importancia que los humanos damos a la experiencia histórica, lo poco que hemos aprendido del pasado, y la forma en que olvidamos los millones de víctimas a manos de los totalitarismos terroristas que han existido. En tanto los que nos oponemos a esto, no demos pasos firmes hacia una organización sólida encaminada a resistir y combatir la actual situación socioeconómica, las organizaciones fascista seguirán atrayendo a sus filas a jóvenes inconformes como sucede en Europa y aquí mismo, enfocando ese inconformismo y el coraje que éste conlleva hacia la realización de sus propósitos de expansión.

 

Eduardo Lemus

 

 

1-       La Hispanidad Franquista al servicio de Hitler, Ovidio Gondi, Ed. Diógenes, México, primera edición, 1979.
2-       Ídem.
3-       Ídem.
4-       La Ultraderecha en México, Manuel Buendía, primera Edición, Ed. Océano -Excélsior.

 

 

 

Publicado en Bandera Negra en Agosto de 1996.

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Published in: on octubre 16, 2009 at 11:49 pm  Comentarios desactivados en Fascismo y Neofascismo en México  
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Los Anarquistas y el autoritarismo

Por lo general los anarquistas somos muy críticos de las malas actitudes de los demás, somos bastante objetivos cuando se trata de analizar al otro, a lo externo, somos los primeros en destacar el racismo, el sexismo, la falta de ética y el autoritarismo de quien no comparte nuestras ideas, sin embargo, contrariamente a lo que se piensa, somos muy poco críticos con nosotros mismos.

Dentro del movimiento anarquista existe una gran variedad de tendencias y actitudes, algunas tienden al comunismo, algunas otras al individualismo, unas bastante flexibles y tolerantes, y otras muy rígidas; de estas últimas es de las que me gustaría hablar; existen ciertos individuos que se dicen anarquistas, que pregonan y defienden a capa y espada el anarquismo, divulgan sus virtudes y hacen relatos épicos de lo que sería una sociedad libertaria, y esto es muy bueno, lo malo es, que algunas de estas personas han convertido el anarquismo en religión, las teorías anarquistas en Biblia y a los teóricos en santos, es decir, han cambiado el santoral cristiano por el santoral anarquista, consideran muy difícil, si no es que imposible, hallar fallas en lo ya escrito por los grandes; y se han olvidado o no se dan cuenta de que la anarquía se vive, se practica, se construye con la vida diaria, que solo con el ejemplo se puede convencer a los demás, de lo contrario parecerá que lo que deseamos es, que solo lo practiquen los demás, y no creemos que sea algo viable para nosotros mismos; para este tipo de personas los demás no saben lo suficiente sobre anarquismo, hace falta estudiar más, a la hora de redactar una declaración de principios son ellos quienes la coordinan y redactan, para establecer contacto con otras organizaciones, ellos son los indicados, porque solo ellos saben el funcionamiento interno, ellos deciden quien sí y quien no es digno de confianza, y llegado el caso deciden quien está equivocado, y quien no es anarquista, puesto que no comprenden las cosas tal como ellos las entienden, cuando alguien les refuta con fundamentos se dicen ofendidos, cualquier critica a sus puntos de vista los consideran ataques personales, y siempre saben encontrar justificaciones a los errores propios y condena a los ajenos, manipulan a tal grado las decisiones asamblearias que son capaces de cambiar lo ya acordado, llevan a tal extremo su fanatismo revolucionario que son capaces incluso de apoyar cualquier acto violento de grupos ajenos al movimiento libertario, y sin embargo atacan y descalifican a los anarquistas que no son partidarios de los métodos violentos.

Con esta actitud es ilógico que se critique el autoritarismo ajeno, cuando a los autoritarios con quien se convive, se les justifica con el conocido pretexto, “es que es por la causa”.

Eduardo Lemus

Publicado en Bandera Negra en Julio de 1996.

Published in: on octubre 15, 2009 at 8:15 pm  Comentarios desactivados en Los Anarquistas y el autoritarismo  
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